|
El artículo recopila diferentes opiniones sobre el tema de las horas de trabajo, que indican que las mismas perjudican la salud, generan accidentes, y deterioran a las personas. Se muestran los debates en el mundo, en América Latina y Argentina. Finalmente reflexiona sobre la similitud con los años 1877 en cuanto a la situación de sobrecarga horaria de Argentina, preguntando ¿es mejor o peor trabajar mas horas por día?.
1. Introducción
El motivo del articulo es retomar las experiencias y políticas de diferentes países y gremios, con motivo de analizar el “aumento de las horas de trabajo” . Este es un fenómeno que afecta a la Argentina desde hace varios años, y que pareciera que algunos desean ocultar o correrlo del tema de debate publico.
Un escrito de hace dos años atrás demuestra que mientras tres millones de personas están desocupadas, 3,9 millones trabajan más de las 48 horas semanales que prevé la ley laboral. De ese total, 1,3 millón trabaja más de 60 horas por semana. Se trata de los sobreempleados que, al trabajar más de lo debido, pierden contacto con sus familias y deterioran su salud, al tiempo que, sin quererlo, cubren parte del lugar que podría tener un desocupado... Los empresarios prefieren dos trabajadores de medio día que tres de ocho horas, porque la mayoría no paga las horas extras. El Estado se desentendió del control de la jornada laboral. Y los trabajadores aceptan el abuso por temor a perder el empleo y pasar a formar parte del ejército de indigentes.[1]
Este hecho continua creciendo y preocupando a los sectores comprometidos con los derechos de los trabajadores. Incluso el mismo gobierno ratifica que somos el país que trabaja mas horas dentro del Mercosur. En ese sentido cabe destacar las declaraciones en el suplemento Cash de Página 12 (19/12/2004) Marta Novik, Subsecretaria de Programación Técnica del Ministerio de Trabajo cuando afirma: 'Hoy nosotros tenemos una jornada legal de 48 horas y casi todos los países del MERCOSUR están en 44 horas'.
Retomando dichas declaraciones, recientemente el Subsecretario de Posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Lic. Raúl Sánchez, indica: en Argentina se trabaja anualmente (incluyendo horas extras) unas 2.400 horas. La jornada alcanza un promedio de nueve horas diarias. Según Sánchez nos estamos aproximando al año 1887, pues en ese momento el 65% de los trabajadores trabajaba 10 horas diarias y sólo un 13% lo hacía ocho horas por día.[2]
También continua comparando con otros países: en Uruguay se trabajan anualmente 1750 horas, Si uno analiza el impacto que dicho sobre-trabajo acarrea en la salud, se observa claramente que afecta la misma. El mismo gobierno nacional indica: la sobreexigencia física mediante el aumento de la intensidad de trabajo y la prolongación de la jornada laboral son la base para un mayor riesgo de accidentes laborales. Según la SRT durante el 2003 hubo un aumento del 19,7% en los accidentes laborales, el doble de lo que creció la cantidad de horas trabajadas en la industria. [3]
En general; la fatiga horaria aumenta los riesgos del trabajo, pues aporta al ritmo (la intensidad) y al tiempo de exposición (duración del trabajo). Esto supone el aumento de la carga laboral y la probabilidad mayor de contraer enfermedad y accidente. [4] En ese sentido, una especialista en seguridad indica que las horas extras, el presentismo, y el pago por productividad son un arma de doble filo en cualquier puesto de trabajo, porque si le sumamos la hora de traslado de su casa hasta la obra, constatamos que el cansancio influye. Algunos se automedican y otros están somnolientos como el caso de los que cobran “por tanto”.[5]
Estos aspectos son importantes en el tema que nos ocupa, y fueron constatados recientemente en un grupo de trabajadores del Mercosur, donde pudo constatarse que las personas sujetas a una rutina en exceso estresante, limita el desarrollo humano y genera condiciones para la temprana aparición de enfermedades profesionales y discapacidades[6]. Dependiendo de la rutina laboral, y del grado de dificultad y riesgo de esta actividad, se acentúa el problema cuando aparecen dos: la duración de la jornada y los descansos que se puedan tomar en medio de ella. [7]
De todo lo anterior se desprende que: “mas horas de trabajo no es positivo, sino que es perjudicial”.
En esa misma senda cabe destacar el estudio realizado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), mediante 18 indicadores clave del Mercado de trabajo. En dicho estudio se verifica que las largas jornadas de los trabajadores norteamericanos y japoneses contrasta sensiblemente con las jornadas de los europeos, que cada vez trabajan menos. El Director General de OIT, Juan Somavía, afirma: “si bien son evidentes los beneficios del trabajo duro, no resulta evidente que trabajar mas sea lo mismo que trabajar mejor”. Esto se ve si uno analiza la productividad media del trabajo, que se ha incrementado en Europa Occidental a un ritmo mas elevado que en los EUA. Asia (excluido Japón) ha acortado distancia respecto a los países avanzados.[8]
Cabe destacar que este tema es bastante complejos y cambia con la dinámica política y social. Un ejemplo es el caso de Francia. En el año 2000, Francia redujo la jornada laboral a 35 horas semanales y días atrás, impulsado por el Consorcio de Industriales y sectores del Gobierno bajo el lema “Trabajar más para ganar más" se intenta dar marcha atrás con esta ley. No obstante este año cambia la situación. Después de un intenso debate, los diputados franceses en febrero de 2005 aprobaron un proyecto de ley que permitirá extender la semana laboral a 48 horas en lugar de las 35 actuales. Con 370 votos a favor y 180 en contra, la Asamblea Nacional aprobó la propuesta que permitiría que los empleados del sector privado puedan trabajar hasta 48 horas semanales, el máximo permitido por la Unión Europea. Ahora la medida pasará al Senado, que debatirá el plan a principios del próximo mes. Los conservadores del presidente Jacques Chirac -que están presionando para que se efectúen los cambios- controlan ambas cámaras.[9]
Por eso cabe destacar las experiencias cada una de las experiencias nacionales en dicha senda, como la que detallamos a continuación.
2. El caso de Chile que en 2005 disminuye las horas de trabajo
Desde principio del 2005 los trabajadores chilenos tienen su jornada de trabajo diminuida en tres horas semanales, cuando entra en vigor una ley que eliminará el país de la lista de las diez naciones en que mas se trabaja en el mundo.
La jornada de trabajo baja de 48 para 45 horas semanales, cerca de mil horas de trabajo al año, de acuerdo con el texto de la ley. En total, la reducción va a proporcionar 6 días mas de descanso por año a los trabajadores chilenos. La disminución de la jornada de trabajo no implica reducción de los salarios y beneficios adquiridos por los trabajadores. Hasta hoy, con 2.244 horas trabajadas al año, Chile lideraba la lista de los países con las jornadas de trabajo mas extensas en el mundo, seguido de Malasia y Filipinas. La nueva ley entra en vigor luego de tres años de ser aprobada, ya que enfrento fuerte resistencia por parte de los empresarios privados.[10]
Algo similar sucede en Argentina, donde algunos grupos luchan por la disminución de las horas de trabajo. En el párrafo siguiente se hace referencia a dicho aspecto.
3. Las luchas de Argentina por menos horas de trabajo:
La propuesta de reducir la jornada laboral diaria a seis horas va en ese sentido, porque garantiza en forma automática la distribución del trabajo entre más personas, modificando sustancialmente los patrones de distribución de la riqueza que desde mediados de la década del '70 se imponen en Argentina y el mundo.
Desde hace un año, agrupaciones sindicales, gremios, delegados de base, agrupaciones estudiantiles, políticas, intelectuales, trabajadores, empresas recuperadas y ONGs. conformaron el 'Movimiento por las 6 hs.' y el debate llegó hasta el Congreso Nacional[11] y amplios sectores de la sociedad; en marzo se realizará el V Encuentro Nacional donde se trabajará en comisiones para profundizar la propuesta. [12]
Un ejemplo Argentino de disminución de las horas de trabajo proviene de un grupo de mujeres sindicales de Buenos Aires. En Subterráneos de Buenos Aires lo/as trabajadore/as han obtenido la Jornada Laboral de Seis Horas de trabajo sin reducción salarial. Con este hecho se ha logrado que se incorporen a trabajar más de 500 compañero/as en los últimos dos años.
En principio, la empresa anunció públicamente que serian despedidas todas las mujeres si se aprobaba la Ley de Seis Horas en Subterráneos, o si se declaraba la Insalubridad. Pero las mujeres de todas las líneas pudieron organizar y unirse, conformando la Comisión de Mujeres del Subterráneo.[13]
Es por eso que proponen las Seis Horas de Trabajo como una propuesta concreta contra el flagelo de la desocupación. Insisten: “ A lo/as que trabajan diez o doce horas por día y a lo/as que no pueden trabajar ni dos. A lo/as que no pueden ver a sus familias porque trabajan de sol a sol, y a lo/as que no tienen una respuesta para el hambre. A lo/as que no pueden encontrar un trabajo aunque sean profesionales, y a lo/as que exigimos un aumento de salarios porque no nos alcanza”.
Según La Comisión de Mujeres de Subterráneos, la aplicación de la Jornada de Seis Horas en todo el territorio podría generar más de 3 millones de puestos de trabajo en un plazo muy breve. [14]
En síntesis, una primera mirada de la situación de los trabajadores argentinos nos acerca a los años 1877. Este hecho llamativo tiene impacto en la salud de los trabajadores, aumenta los accidentes y al mismo tiempo aporta negativamente a la disminución del desempleo. En ese sentido cabe señalar los estudios específicos sobre el sector de la construcción en el Mercosur de fecha reciente[15]. También los datos de la SRT del Ministerio de Trabajo de la Nación indican un aumento de los accidentes de trabajo.
Paradójicamente los “decisores” de políticas no observan dicha realidad o solo realizan un diagnostico reducccionista. Sin embargo existen trabajadores de los subterráneos que han logrado reflexionar en ese sentido y han obtenido logros al respecto.
A los demás trabajadores nos permite preguntarnos ¿hasta cuando vamos a seguir teniendo condiciones de trabajo del año 1877? , ¿cuándo podremos reclamar por la reducción de las horas en otros sectores productivos?.
REFERENCIAS
[1]Silva, María Alejandra (2003), La situación de los migrantes agrícolas: condiciones de trabajo, riesgos del trabajo y salud, Proyecto presentado a CONICET- Febrero de 2003.
[2] Sánchez, Raúl, Trabajar menos para trabajar todos, La Fogata, http://www.lafogata.org/05arg/arg3/ar_96.htm, Lectura: 31 de marzo de 2005.
[3] Ibídem.
[4]Fetcomar -CC.OO., Investigación de fatiga horaria y accidentalidad/Bilbao 1.995; En: Rev. Salud y Trabajo, Nª 113; Madrid, España; 1.996: 56.
[5]Entrevista realizada en el Servicio de Higiene y Seguridad de la Empresa B , durante el mes de setiembre de 1.999. Silva, M. A. (1999). Informe Final de CONICET.
[6] ISS (1995). Trabajo y accidentabilidad en la industria de la construcción, Instituto del Seguro Social, Santa fe de Bogotá, Colombia.
[7] Silva, María Alejandra (2002), LAS CONDICIONES DE TRABAJO QUE AFECTAN LA SALUD DE LOS OBREROS DE LA CONSTRUCCIÓN EN EL MERCOSUR; Tesis de Maestría de FLACSO/Rosario 2002
[8] Doohn, Oohn (1999), ¿Trabajar mas tiempo, trabajar mejor?, Revista Trabajo, Organización Internacional del Trabajo, Madrid, España, Nº 31, pp. 5 y 6.
[9]Francia: avanza el proyecto para extender la jornada de trabajo. Reproducido el 9 de febrero de 2005 en la Red Virtual:
[10] Publicado en el Resumen número 148, del 6 de enero de 2005 de: "Grupo de Estudios en Derecho Social"
[11] Ya en el año 1997 el entonces Diputado Nacional Guillermo Estévez Boero presentó un Proyecto de Ley para 'estudiar la posibilidad de reducir la jornada legal de trabajo y acotar las horas extras'. Se sumaron después iniciativas del ex Diputado Floreal Gorini y del abogado laboralista Héctor Recalde (esta última inclusive llegó a juntar cientos de miles de firmas de adhesión). En la actualidad, está en tratamiento parlamentario un Proyecto de Ley apoyado por más de quince legisladores de diferente extracción partidaria.
[12] Ibídem Sánchez, 2005.
[13] Esto se suma a la desigualdad entre varones y mujeres. En Metrovías la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es bien marcada, y se refleja en las siguientes cifras: entre los 1918 trabajadores convencionados hay sólo 370 mujeres. En las categorías más altas las mujeres representan el 8.8%, siendo las mejores posicionadas las 12 compañeras conductoras que en los últimos siete años llegaron a dicha categoría, en donde trabajan 295 compañeros hombres. Las 310 compañeras restantes están distribuidas entre las dos categorías peor remuneradas, donde somos mayoría ya que ocupan el 59% de los puestos. Esta situación lleva a que la diferencia salarial entre los sexos sea de: 27%. Un trabajador promedio cobra en Metrovías $1616, mientras que una trabajadora apenas $1270. by Comisión de Mujeres de Subterráneos Monday, Oct. 11, 2004 at 10:36 PM.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
[14] COMISIÓN DE MUJERES DE SUBTERRÁNEOS , MOVIMIENTO POR LA JORNADA LEGAL DE SEIS HORAS DE TRABAJO CON AUMENTO GENERAL DE SALARIOS: TRABAJO PARA TODO/AS;
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
;
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
; Publicado en Indymedia el 11 de octubre de 2004. Web site: http://argentina.indymedia.org/news/2004/10/228556.php
[15] Ibidem, Silva, 2002. |